
Así que aquí están las páginas que he podido rescatar. Además del dibujo verdaderamente genial de Jean Cezard (historietista francés, 1924-1977), quiero destacar el color, producto de las limitaciones de la época, pero que, justamente por eso, le dio un clima fantástico e inigualable a la historieta. ¿Cómo será el impacto que me produjeron esas aguadas, esos grises y rojos, que un día, cuando encontré un libro con la historieta completa, no lo compré, disgustado por el colorinche con que lo habían degradado!
Se puede decir que mi interés por la literatura nació con esta historieta, porque años después, cuando vi en una librería Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas, me los llevé inmediatamente (tendría unos 9 ó 10 años) y ahí comenzó otra pasión inclaudicable: al poco tiempo ya me había leído los dos tomos de Los Tres Mosqueteros, los dos de Veinte Años Después y los cuatro de El Vizconde de Bragelonne (es decir, la trilogía completa), de la venerable edición de Sopena que todavía conservo, como un recuerdo tan Imborrable como el del mágico Arturito. Gracias por esta obra maestra, Jean Cezard!
Las cuatro páginas que los años me dejaron se reconocen fácilmente, porque se ven algo distorsionadas, ya que, al estar encuadernadas en un libro, tuve que fotografiarlas con una cámara digital en vez de escanearlas. Las que me envió Mulko están intactas. La aventura fue publicada por la revista Billiken, perteneciente a la editorial Atlántida, entre noviembre de 1957 y marzo de 1958.